Don Camillo ha sido nombrado monseñor y transferido a Roma, donde también se encuentra Pepone, ahora un importante senador. Los dos hombres no se ven nunca, pero ambos están unidos por la nostalgia de Brescello (pueblo natal de ambos). Cuando en el pueblo se produce un gran enfrentamiento entre católicos y comunistas, las autoridades vaticanas y los dirigentes del PC deciden enviar a los eternos adversarios para que actúen de mediadores en el conflicto.